¿De donde salió el Nerd?

link: http://reallifemag.com/what-was-the-nerd/

Autor del texto original: Willie Osterweil*

El fascismo volvió. En los campus universitarios y en los centros urbanos estadounidenses aparece propaganda nazi, se formó un grupo paramilitar que cita a Mussolini para “proteger” las movilizaciones de Trump, el KKK se está reformando y, mientras tanto, los medios participan superficialmente de un relanzamiento fascista, popularizando figuras como Milo Yiannoupolis[1] y la “derecha alternativa”[2]. Y ahora, con la designación de Stephen Bannon en la administración de Trump, la rejuvenecida derecha alternativa se sienta al lado del jefe de estado.

Por supuesto que los fascistas nunca se fueron en realidad: Solamente se vistieron de azul en lugar de marrón los últimos cuarenta extraños años. Pero un movimiento duro de derecha, abiertamente agitador y teorizante, que lentamente fue creciendo a lo largo de los últimos años, ha florecido en 2016 como un fenómeno reconocible en los Estados Unidos. Hoy en día la juventud fascista estadounidense no es ni el deportista ario fornido y patriota, ni el punk skinhead calzado con sus botas: El fascista millenial es un nerd que mira videos de memes en YouTube, escucha música dance electrónica [EDM] y acosa a mujeres negras por Twitter. Una parte de los autoproclamados “nerds” es el núcleo joven vanguardista de los movimientos cripto-fascistas[3] populistas. Y ellos son quienes más probablemente aprovechen las oportunidades presentadas por la presidencia de Trump.

Sin embargo, antes de su surgimiento como comentaristas violentos y fascistas, los nerds –esos “perdedores” a quienes les gustan los videojuegos, los comics y la programación – ya se encontraban vinculados a un set de creencias políticas y filosóficas estereotipadas. El nerd probablemente leyó Ayn Rand o, al menos, compró la idea de una “libertad” pseudo-meritocrática y libertaria. Desde su lugar privilegiado, los problemas sociales son meramente problemas técnicos, un “desperfecto” a ser resuelto. El magnate de la tecnología, abaratador de costos, millenial chupasangre, defensor de las corporaciones, es su héroe –la quintaesencia del dictador nerd.

En septiembre, cuando se reportó que Palmer Luckey, fundador de Oculus Rift, estaba gastando parte de su fortuna en “magia de memes”[4] racista y misógina y en posteos agresivos a favor de Donald Trump, se generó una fuerte convulsión dentro de la comunidad de videojuegos. En su consideración, muchos desarrolladores se distanciaron del Oculus cesando el desarrollo de juegos. Pero muchos dentro del mundo del periodismo de juegos fueron más cobardes, evitando cubrir la historia o enfocando su repudio solamente al hecho de que Luckey negó lo sucedido y en que parecía haber mentido para cubrir su cabeza, en lugar de repudiar la propagación del racismo y la misoginia.

El mito de la opresión nerd permitió a cualquier niño blanco, un poco raro socialmente y fan de la ciencia ficción, depositar su resentimiento en las mujeres o personas de color más cercanas.

Estos fueron los mismos periodistas de juegos que miraron para otro lado frente al Gamergate, el primer movimiento fascista online en conseguir la atención del público general estadounidense en el siglo XXI. El movimiento Gamergate, que pretendía estar preocupado por la “ética en el periodismo de juegos”, consistió en jugadores autoidentificados acosando coordinadamente a mujeres y personas queer del mundo gamer, en un intento directo de expulsar las voces no-blancas-masculinas y no-derechistas, clamando al mismo tiempo ser las víctimas auténticas de la corrupción. De hecho, la mayoría de los periodistas de juegos profesionales, ellos mismos en su mayoría hombres blancos, murmuraban débilmente “tenemos que escuchar ambos lados” mientras que los trolls (provocadores) de internet dejaban fuera de la industria a algunas de las voces más interesantes de la escritura y creación de juegos. El movimiento fue un éxito para los fascistas de Reddit y los estrellitas de 4Chan, debilitando comunidades de jugadores minoritarios y feministas, mientras se reforzaba la idea de que el gamer prototípico es un nerd blanco afligido. Esto denotó que –a pesar de que el contingente de jugadores queer, femenino y no-blanco representa a la mayoría de los jugadores- el segmento que controla la mayor parte de las voces es el de los chicos fachos blancos que miran y piensan muy parecido a Luckey.

Seguramente, esas comunidades de jugadores marginalizados tienen tanto derecho a su posición como sujetos de lo “nerd”, como los fans queers y los geeks de los comics, por no hablar de las personas que se identifican como nerds para indicar su entusiasmo por un tema esotérico (por ejemplo “nerd de la música ambient”). Pero la razón por la cual la imagen de lo nerd se está volviendo la de una parva de fascistas tecnófilos que mantiene esta imagen como territorio a defender, es debido al origen cultural específico del arquetipo de fines del siglo XX y al propósito político mediante el cual fue consolidado.

El nerd apareció en la cultura pop como el niño blanco inteligente pero raro, siempre bienintencionado, irracionalmente perseguido por su implacable antagonista deportista, con el fin de subsumir y mistificar los conflictos sociales reales –aquellos en torno a la raza, el género, la clase y la sexualidad que sacudieron a los Estados Unidos en los 1960’s y 70’s- haciendo un espectáculo del sufrimiento del hombre blanco. Esto fue una estrategia efectiva para vender entradas a la clase media blanca de los suburbios, ya que describían y reflejaban a estas comunidades mayoritariamente blancas. Desde el abandono de los centros urbanos y la drástica pobreza de las comunidades no-blancas de los 1980’s y 90’s, estos blancos suburbanos eran prácticamente los únicos consumidores con dinero para gastar suficiente como para atraer la atención de Hollywood.

La obsesión por los comics, los juegos y el anime quizá hayan hecho parecer un poco raro a este “nerd” suburbano en los 1980’s y 90’s. Pero hoy en día, con las franquicias de comics manteniendo Hollywood a flote y los videojuegos como industria global de $100 mil millones cuyos lanzamientos son eventos culturales, la cultura nerd es cultura. Pero el mito nerd –marginado, hostigado, oprimido y solitario- se mantiene fuertemente en los corazones amargados de los pequeños Mussolinis defendiendo la nerditud.

Por supuesto, hay chicos que realmente son intimidados, silenciados y oprimidos. Ellos tienden a ser no-blancos, queers, obesos o discapacitados – los cuatros grupos que son amplia y consistentemente hostigados en las escuelas estadounidenses. En otras palabras, los “nerds” hostigados son acosados por otras razones más que por ser nerds. Los chicos blancos heterosexuales y sanos quizá también hayan sido hostigados por su percibida nerditud– aunque los epítetos lanzados a menudo se refieren a una supuesta falta de masculinidad o heterosexualidad percibida– pero las estadísticas de acoso no describen a la “nerditud” como un factor común en incidentes de bullying[5]. Sin embargo, el mito de la opresión nerd y la dicotomía asociada al deportista/nerd permite que cualquier chico blanco al que le gusta la ciencia ficción se olvide de sus privilegios y deposite su resentimiento a los pies de la mujer o persona de color más cercana.

El mito del nerd acosado comienza, quizá, con las fraternidades de las universidades estadounidenses. Las fraternidades se instituyeron en Estados Unidos a mediados del siglo XIX, como clubes sociales exclusivos diseñados para brindar estatus y realizar actividades con ciertos miembros del cuerpo estudiantil. En la práctica estos clubes funcionaron principalmente para reproducir la masculinidad y la cultura de las violaciones y a su vez mantener cerca y amistosamente a las clases dominantes. Pero para los 1960’s las fraternidades estaban muriendo: la membresía y el interés fueron colapsando a nivel nacional. Las movilizaciones universitarias por la paz, el Poder Negro[6] y el feminismo habían radicalizado a la población estudiantil y disminuyeron la popularidad y la imagen de estos clubes de chicos ricos. Incluso los miembros de las fraternidades algunas veces llegaron a pelear contra los protestantes y los huelguistas universitarios y para 1970, a pesar de que los números absolutos habían crecido, la participación en las fraternidades per cápita se encontraba en su mínimo histórico.

Durante los años 1970’s, un grupo de graduados con ideología de derecha y antiguos miembros de las fraternidades emprendieron en conjunto una campaña para financiar y fortalecer las fraternidades en sus antiguas universidades como forma de resistencia a la radicalización universitaria y a la creciente liberación sexual y racial. Se reconstruyeron las casas derruidas, se rejuvenecieron sus imágenes y la membrecía empezó a crecer una vez más. Mientras la ola de agitación social disminuía hacia finales de 1970, estas fraternidades bien capitalizadas se instauraron como una fuerza social dominante en las universidades, y el chico fiestero de la fraternidad se convirtió en objeto central de la cultura.

En Stranger Things, los gustos nerds de los protagonistas se vuelven cruciales a la hora de entender al monstruo de otra dimensión. Los nerds son héroes.

Esto se puede ver en películas como el mega-hit Colegio de Animales [National Lampoon’s Animal House] donde alumnos blancos de primer año, un poco desarreglados y no tan atractivos, no pueden entrar en la fraternidad más prestigiosa de su universidad, y por ello se unen a otra menos rica y más revoltosa. Mantenerse por completo fuera de las fraternidades no se presenta como una posibilidad, y la película representa el conflicto universitario no como una cuestión de movimientos sociales o de tensiones sociales más amplias, sino como una batalla entre trepadores sociales y jodones cool. El éxito masivo de Colegio de Animales inspiró inmediatamente una cantidad importante de series de televisión y más de una docena de películas clase B y secuelas de Hollywood.

El hombre blanco, poco atractivo, amenazado y oprimido, enfrentado a otro hombre blanco más popular, presumido y rico se volvió una temática constante en las películas canónicas para la juventud en el Hollywood de los 1980’s. Esto rápidamente evolucionó hacia la dicotomía del nerd/deportista, central para todas las películas de John Hughes, desde Ted, el geek poco popular en 16 Velas [Sixteen Candles], que se mete en problemas con los deportistas en la fiesta de graduación, al “rebelde” John y el “nerd” Brian de El Club de los Cinco [The Breakfast Club], a Ciencia Loca [Weird Science], donde los protagonistas nerds usan sus habilidades con la computación para construir una esclava sexual mujer. Tanto 16 Velas como Ciencia Loca son a su vez sorprendentemente racistas, con Long Duk Dong el estudiante de intercambio de la primer película horríficamente estereotipado y el protagonista de la segunda ganándoles a los habitués de un club de blues al hablar en una jerga pseudo-africana –un acento que se mantiene por una duración de pantalla que se hace insoportable. En estas películas, se pone en el mismo lugar al nerd simpático y a estos sujetos racializados, mientras transcurre un racismo cómico que reproduce las exclusiones sociales reales que estructuran a la sociedad estadounidense. Este movimiento intenta racializar al nerd al introducir su posición como un nuevo punto en la jerarquía racial, uno por debajo del de la confiada masculinidad blanca pero todavía muy por arriba de las personas no-blancas.

Los nerds hostigados son centrales en las películas de toda esa década, desde Los Incorregibles albóndigas (Meatballs), Los Goonies, Cuenta Conmigo (Stand by Me) al eternamente hostigado Marti McFly de Volver al Futuro. El muchacho blanco marginado y hostigado se ve en Karate Kid y de él son las Historias de Navidad (The Christmas Story). El chico poco cool, cuya supuesta falta de carisma nunca pone en duda la simpatía de la audiencia, es el objeto de sucesivas burlas y disgustos hasta que, por supuesto, él prueba ser más inteligente/divertido/amable etc., y en ese momento consigue a la chica – a la cual, por supuesto, siempre tuvo derecho.

El Nuevo Hollywood, el movimiento “New Wave estadounidense” de los 1960’s y 70’s, sigue siendo para muchos historiadores del cine la última edad dorada de la producción seria de películas en Hollywood. A pesar de ser a menudo reaccionarias y apropriacionistas, las películas de este período lidiaban frecuentemente con problemas sociales reales: raza, clase y violencia de género. A pesar de que nuestras memorias tienden a concentrar todos los disturbios sociales y el fervor revolucionario de “los 60’s” en la década que terminaba en 1969, las películas de los 70’s siguieron siendo apasionantes y conscientes socialmente porque los movimientos sociales seguían agitando las cosas bien entrados los 70’s. Los disturbios de Stonewall en los últimos meses de 1969 pusieron en marcha el movimiento de derechos gay, la masacre de Kent State y la huelga estudiantil masiva ocurrieron en 1970, mientras que Weather Underground, el Ejército de Liberación Negra [Black Liberation Army], George Jackson Brigade y otros variados grupos guerrilleros estuvieron en el apogeo de su actividad durante la primer mitad de los 70s. Al mismo tiempo, las crisis financieras de 1972 y 1973 llevaron a profundizar la recesión y la pobreza a lo largo del país: El futuro era incierto, sumido en conflictos y luchas internas.

Esta agitación, tanto como todo lo demás, produjo en Hollywood el cine innovador de este período y las películas como Una mujer bajo la influencia (A Woman Under the Influence), Serpico, Alguien voló sobre el nido del Cuco (One Flew Over the Cuckoo’s Nest) y Network intentaban aludir a los conflictos sociales. A menudo hay personas que lamentan cómo este estilo de películas dio lugar a las producciones miserables y berretas de los 1980s. Esta transformación tiende a ser ubicada en la historia del cine, no sin razones, al ascenso de las superproducciones exitosas – la rentabilidad histórica de Tiburón (Jaws) (1975) y Star Wars (1977) llevaron la atención de los estudios hacia espectáculos de alto presupuesto con temáticas de consumo general.

En los ochentas, las películas entretenían y al mismo tiempo se alineaban al proyecto de Reagan: Hollywood trabajó intensamente para proyectar un Estados Unidos suburbano, blanco y estable, cuyas aflicciones se debían en gran parte a la interferencia burocrática.

Ahora, por supuesto, estas películas forman parte de una nostalgia con gran repercusión mediática. La miniserie retro de Netflix, Stranger Things, por ejemplo, mira melancólicamente hacia los 80’s, reencantando la imagen del nerd como perdedor ganador (en lugar de como tirano intolerante). Stranger Things hace esto en el marco de la revitalización de movimientos políticos que reivindican los derechos de personas oprimidas realmente, incluyendo Black Lives Matter, el movimiento de Justicia Migrante, y las crecientes comunidades de amparo a trans y queers. Así es que en Stranger Things, los intereses nerds de los protagonistas se vuelven cruciales para su habilidad de reconocer los acontecimientos siniestros de su mundo. Su apertura a la magia y su actitud de asombro hacia las posibilidades científicas, les permiten entender al monstruo de otra dimensión y a la superchica psíquica más rápido que los adultos alrededor de ellos. Los chicos juegan a Calabozos & Dragones en la escena de inicio de la serie y obtienen consejos cruciales de un querido ayudante del club de radio. Son hostigados sin piedad por su nerditud, pero no se discute en absoluto el hecho que existan bullies: Están tan naturalizados que son meramente un punto argumental menor entre otros. Lo que se observa más directamente es que los nerds son héroes. Esto a su vez es imitado por la falsa nerditud de los espectadores, quienes se pueden identificar con estos chicos al coincidir con todas las referencias nostálgicas.

Las películas camp[7] ochentosas, que en Stranger Things se presentan como películas divertidas, en ese momento funcionaban como recorte cultural reaccionario: Reflejaban la coalición de Hollywood con el proyecto de Reagan de racionalizar y justificar un conjunto de iniciativas: la privatización, la desregulación, la transferencia del riesgo a los individuos al recortar las redes de seguridad social y la destrucción de los sindicatos. Estas medidas se justificaban diciendo “disminuir la carga impositiva”, y “aumentar de la responsabilidad individual”, mientras que la familia nuclear y la “cultura” se recentraban como la solución y/o la causa de todos los problemas sociales. Mientras la atención de Hollywood se desplazó hacia los suburbios blancos, su ideología siguió el mismo camino.

La principal movida de Reagan fue barrer el conflicto social bajo la alfombra y “unificar” a la población en una nueva “Mañana en Estados Unidos”[8] a través de una coalición con los blancos preocupados por el “crimen” y los impuestos. Esto fue acompañado por una movida cultural para reemplazar la representación de Hollywood de las luchas sociales (por más idiosincráticas, individualistas, y burguesas que fueron esas representaciones cinematográficas) que incluían narrativas de inter raza, inter género y opresión interpersonal. Hollywood en los 1980’s trabajó intensamente para invisibilizar las tensiones sociales y proyectar unos Estados Unidos suburbanos, blancos, seguros y estables (en oposición a los infiernos urbanos) cuyas aflicciones se debían mayormente a la interferencia burocrática, sea a través de directores de secundarias entrometidos como en “Todo en un día” [Ferris Bueller’s Day Off] o los agentes tiránicos de la Agencia de Protección Ambiental [EPA] en Los Cazafantasmas.

Mientras tanto, los movimientos sociales habían perdido la batalla contra la represión estatal y el agotamiento interno, con la mayoría de sus militantes activistas en prisión, en tumbas o escondiéndose. Los gobiernos federales y locales desmontaron las victorias conseguidas durante décadas de lucha, la Guerra Fría fue reavivada para reforzar la lealtad ideológica, el SIDA diezmó el movimiento queer y las comunidades negras enfrentaron una persecución policial intensificada atada a las drogas, que repentinamente circulaban en niveles mayores y mayores dentro de los ghettos.

El nerd, por extraño que parezca, es central en este programa de desaparición del conflicto social. Y ninguna película muestra esto tan claramente como la comedia de fraternidades que inauguró al nerd como héroe: “La revancha de los nerds” [The Revenge of the Nerds]. El argumento de esta película de 1984 sigue a dos estudiantes de primer año de ciencias de la computación en la ficticia Universidad Adams. Después de haber sido echados de sus residencias universitarias y forzados a vivir en el gimnasio por un grupo de la fraternidad, ellos se unen a un grupo de raros y alquilan una gran casa fuera del campus, viviendo una feliz imitación de la vida universitaria en las fraternidades. Los de la fraternidad detestan esto, por lo que se burlan de los nerds y los acosan incansablemente. Los nerds descubren que la única forma de poder sancionar a los de la fraternidad por un cuerpo universitario oficial es uniéndose a una ellos mismos y apelar a un concilio de fraternidad.

El deportista por siempre cool, el nerd eternamente oprimido. El nerd existe para negar la importancia (si no la existencia) de la opresión de raza, clase y género.

Buscando alguna fraternidad nacional que todavía no tenga una delegación en Adams, encuentran a Lamda Lamda Lamda, una fraternidad exclusivamente negra. Cuando visitan al presidente de la fraternidad, él se niega a darles la membresía. Observando la habitación de (en su mayoría) chicos blancos, comenta “tengo que decirles una cosa caballeros, tienen muy pocas chances de convertirse en TriLamdas. Estoy en una situación difícil aquí. O sea, después de todo, son nerds.” El chiste es que no dijo “blancos”.

En el imaginario de la película, ser un nerd reemplaza a la raza como factor decisivo para la inclusión social, mientras las fraternidades negras se sitúan como causantes de la exclusión y el sesgo – a pesar del hecho de que las fraternidades negras (aunque a menudo participen de las mismas políticas de genero patriarcales, como las fraternidades blancas) históricamente han sido una fuerza de solidaridad y seguridad en universidades que de otra forma serían hostiles. 

Sin embargo, uno de los nerds inspecciona los estatutos y ve que Lamda Lamda Lamda debe aceptar a todo nuevo postulante a modo de prueba. Así que ahora los nerds tienen una fraternidad. Por esto, en la universidad Adams, arranca una guerra de bromas entre la fraternidad nerd y la fraternidad prestigiosa que incluye un saqueo de bombachas en una sororidad, la distribución de fotos desnudas de una mujer (justificándola por su asociación con uno de los deportistas miembros de la fraternidad) y una violación directa (presentada como cómica), en la cual uno de los nerds usa un disfraz para hacerse pasar por el novio de una chica de la sororidad y dormir con ella mientras usa el disfraz. Todos estos actos horribles hacia las mujeres son “justificados” por la hostigación que los nerds aparentemente han recibido por ser nerds, y por el hecho de que las mujeres no están interesadas en ellos – o por lo menos, al principio. Eventualmente la violación despreocupada y la astucia de los nerds, hacen que ganen los corazones de las novias de los chicos de la fraternidad.

En la escena del clímax final de la película, en un mitin universitario el nerd principal trata de hablar sobre el hostigamiento que enfrenta pero es golpeado por los deportistas. Justo cuando todo parece perdido, los hermanos de Tri-Lamda de otras universidades entran marchando y se alinean en una formación, con los brazos cruzados frente a la plataforma del orador en una clara alusión a las imágenes de las movilizaciones de las Panteras Negras. Por ello los deportistas de la universidad blanca retroceden, el presidente nacional de Lamda Lamda Lamda devuelve el micrófono al nerd, quien en lo que pareciera ser una espantosa parodia de los discursos del Black Power, anuncia, “Solamente quería decir que soy un nerd. Y estoy aquí esta noche para defender los derechos de otros nerds. Todas nuestras vidas se han reído de nosotros y nos han hecho sentir inferiores… ¿Por qué? ¿Porque somos inteligentes? ¿Porque nos vemos diferentes? Bueno, no lo somos. Soy un nerd, y estoy bastante orgulloso de ello.”

Entonces, con el presidente de la fraternidad negra sobre sus hombros y los hermanos negros militantes de la fraternidad bordeando el marco, el otro protagonista nerd declara, “Tenemos novedades para la gente linda: Nosotros somos muchos más que ustedes.” Este el clímax emocional de la película. Y así estos violadores se apropian del aparato de poder negro en el nombre de la liberación nerd.

Esto ejemplifica el gesto ideológico clave en todas las películas nombradas: el reemplazo de las categorías reales de la lucha y opresión social con el concepto de la lucha entre el deportista y el nerd. El deportista es por siempre cool, el nerd eternamente oprimido. Y la venganza siempre está sobre la mesa y siempre está justificada. En el mismísimo ADN nerd existe una mistificación de las luchas negras, queer y feministas: Como personaje social, el nerd existe para negar la importancia (si no la existencia) de la opresión de raza, clase y género.

El alza de la economía de internet y el crecimiento de la cultura nerd, de la obsesividad, el coleccionismo y los comics -por no mencionar la llegada al poder de los niños criados con La Revancha de los Nerds y esa calaña de los 1980s- significa que ahora el nerd está en completo ascenso. Aunque perpetuamente perjudicados, estos “nerds” creen que otras personas oprimidas deberían callarse y dejar de quejarse, ¡Porque ellos mismos no se quejaron! ¡Obtuvieron trabajos! ¡Obtuvieron diplomas de ingenieros! Ellos se ganaron lo que tienen y merecen lo que toman.

Mientras los liberales hablan con desprecio del estadounidense promedio, blanco, “ignorante”, votante de Trump, la mayoría de los jóvenes defensores de Trump –como la base joven del movimiento fascista estadounidense que está en marcha- no son guerreros de la cultura anti-intelectual o moralistas de las megaiglesias de los estados del centro. A pesar de que los tradicionalistas todavía forman la mayor parte de la base votante de Trump, los “racionalistas” fetichistas de la inteligencia de la nueva extrema derecha, guerreros de teclado que aman los argumentos pedantes y las falacias retóricas son las tropas de choque del nuevo fascismo. Estos nerds disgustados se sienten víctimas de una meritocracia frustrada que supuestamente fue tirada abajo por los activistas sociales y la discriminación positiva. En lugar de cristianos de estilo directo oprimidos por las elites costeras amantes de los libros, estos nerds se sienten silenciados por los censores políticamente correctos, los anti-intelectuales, los chicos cool y los hípsters que tienen miedo de un verdadero debate racional.

A pesar de que la cultura de deportes sigue siendo un terreno intenso de producción patriarcal y de violencia –después de todo, los chistes sobre violaciones son solo charlas de vestuario- en estos momentos, con Colin Kaepernick como representante, los deportistas en los noticieros están más dispuestos a enfrentarse al racismo estadounidense. Los nerds, por otro lado, están rabiosos posteando a favor de un nuevo Reich estadounidense. La distinción nerd/deportista fue siempre un mito diseñado para esconder el conflicto social y recentrar culturalmente la subjetividad masculina blanca. Ahora que los nerds han llegado, su venganza se ve mucho más aterradora de lo que cualquier deportista soñó alguna vez.

*Willie Osterweil es un escritor, editor y activista radicado en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos. Willie es editor en el New Inquiry y autor de “In defense of looting” a publicarse por Verso Press en 2017.

_____________________________________________________________________________________

[1] [N. del T.] Milo Yiannopoulos es un bloguero, periodista, orador y escritor británico. Es reconocido como representante de la denominada “derecha alternativa” angloparlante y se declara seguidor del presidente Donald Trump y del liberalismo libertario.

[2] [N. del T.] La derecha alternativa (alt-right en inglés) es un conjunto de ideologías de derecha de origen estadounidense que rechazan la corrección política, el multiculturalismo y la inmigración. La mayoría de miembros de esta ideología son descritos como jóvenes, anti-establishment, con gran capacidad de activismo en internet y sin jerarquía ni líderes.

[3] [N. del T.] Criptofascismo es un término peyorativo usado para denotar que un grupo o individuo mantienen su apoyo por el fascismo en secreto para evitar persecución social o suicidio político.

[4] [N. del T.] “Magia de memes” (meme magic en inglés) es un término que se utiliza en la jerga para señalar el poder que podrían tener los memes para modificar el curso de los eventos políticos.

[5] [N. del T.] Acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros.

[6] [N. del T.] Poder Negro (Black Power en inglés) es un término utilizado por varios movimientos en defensa de los derechos de personas de raza negra por todo el mundo, aunque especialmente por los afroamericanos de los Estados Unidos. Mantuvo una presencia destacada en la sociedad estadounidense durante la década de 1960 y a principios de la década de 1970.

[7] [N. del T.] El camp es un tipo de sensibilidad estética del arte popular, relacionado al arte kitsch, que basa su atractivo en el humor, la ironía y la exageración.

[8] [N. del T.] La frase “otra vez es de mañana en Estados Unidos” (it’s morning again in America en inglés) es usada como metáfora de renovación debido a la campaña política televisiva del Partido Republicano en 1984 “De mañana en Estados Unidos” (Morning in America en inglés) de su candidato Ronald Reagan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s